Apenas él le amalaba el , a ella se le el y caían en hidromurias, en salvajes , en . Cada
vez que él procuraba las , se enredaba en un quejumbroso y tenía que de cara al , sintiendo cómo poco a poco
las se , se iban , , hasta quedar tendido como
el de al que se le han dejado caer unas de . Y sin embargo era apenas el
principio, porque en un momento dado ella se los , consintiendo en que él aproximara
suavemente sus . Apenas , algo como un los , los y , de pronto era el , la
de
las , la del , los del en una . ¡ ! ¡ ! en la cresta del Aurelio, se sentían , y . Temblaba el , se vencían las , y todo se en un , en de gasas, en casi crueles que los hasta el límite de las ”.
Rayuela. Cap. 68. Julio
Cortázar
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